Diamantes creados por universitarios en la India: la apuesta de IIT Madras por la "diamondtrónica" del futuro

El Instituto Indio de Tecnología de Madrás (IIT Madras) vive uno de los momentos de mayor proyección de su historia. Fundado en 1959, el instituto pasó de ser una escuela de ingeniería de pregrado a convertirse en una institución con vocación multinacional: más de 12.000 estudiantes y doctorandos, 690 profesores, 15 centros de excelencia en investigación y más de 300 memorandos de entendimiento con universidades de todo el mundo. Su expansión internacional incluye un campus propio en Zanzíbar, Tanzania (el primero de un IIT fuera de la India), programas conjuntos de maestría con instituciones europeas y asiáticas, y una fundación de investigación global con sedes en Estados Unidos, Alemania, Emiratos Árabes Unidos y Malasia.

Dentro de ese ecosistema de investigación funciona uno de los proyectos más singulares del campus: el India Centre for Lab Grown Diamond (InCent-LGD), un centro dedicado a fabricar diamantes desde cero con tecnología enteramente india. Su director, el Prof. Kamakoti Veezhinathan, director general de IIT Madras, explica que el diamante dejó de ser solo una piedra preciosa para convertirse en una pieza clave de la electrónica y la computación cuántica del futuro.
Al preguntarle si el instituto está en el negocio de vender diamantes, Kamakoti fue enfático, "el diamante se está volviendo un bloque de construcción básico, no solo para la joyería sino también para la electrónica y la computación cuántica. Según explicó, en la naturaleza los diamantes se forman a lo largo de millones de años, pero en el laboratorio ese proceso se simula sometiendo carbono a condiciones de muy alta temperatura y alta presión, mediante dos métodos distintos que permiten un crecimiento controlado, no arbitrario, del cristal".

El director subrayó que el objetivo del centro es cerrar la brecha entre el diamante natural y el cultivado en laboratorio, que hoy son prácticamente indistinguibles a simple vista. Pero más allá de la joyería, remarcó que la verdadera apuesta está en la electrónica, la tecnología permite fabricar chips más estables y con mayor vida útil, e incluso crear diamantes con impurezas controladas para aplicaciones específicas. "No vendemos diamantes, los creamos", señaló, aclarando que el rol del instituto es generar la tecnología y el conocimiento, no comercializar las gemas directamente.
Sobre los tiempos de producción, Kamakoti precisó que crear un diamante en el laboratorio toma alrededor de 15 días, un dato que ilustra cuánto se ha acelerado un proceso que en la naturaleza demanda millones de años.
Consultado sobre los sectores tecnológicos más prometedores que se desprenden de esta investigación, el director mencionó entre seis y siete líneas de trabajo. En primer lugar ubicó al sector energético, seguido por otro campo de aplicación emergente, la manufactura avanzada, la inteligencia artificial y la ingeniería civil. Cerró la lista con la manufactura basada en carbono, un área que el instituto considera con potencial de crecimiento a mediano plazo.
Con esta combinación de investigación de punta y ambición global, IIT Madras busca posicionar a la India como un actor relevante en la llamada "diamondtrónica", el uso del diamante como semiconductor de banda ultra ancha capaz de rivalizar con materiales como el nitruro de galio o el carburo de silicio. Si el instituto cumple su meta de tener lista hacia fines de 2026 la tecnología nacional para la producción de diamantes cultivados en laboratorio, la India podría dar un salto decisivo hacia la autosuficiencia en un mercado que, según sus propias proyecciones, podría multiplicarse por quince en los próximos años.
Crédito de fotografía: Laura Fernanda Bolaños y el Gobierno de la India.
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