India Gate y Kartavya Path: caminando por el eje del poder en Nueva Delhi

Llegar a pie hasta el India Gate en Nueva Delhi es, técnicamente, caminar en línea recta. En la práctica, es sortear un ejército de vendedores de globos, esquivar familias enteras haciéndose selfies con el arco de fondo y calcular, como quien negocia un tratado internacional, el momento exacto para cruzar una vía que parece diseñada para que nadie cruce jamás. Bienvenidos al eje monumental más famoso de la India: 3,5 kilómetros de historia, protocolo y helado de mango que todo turista termina recorriendo tarde o temprano, generalmente con ampollas en los pies.
El arco en sí no es un capricho reciente. Lo diseñó el arquitecto británico Edwin Lutyens y se terminó en 1931, como parte del plan urbano con el que los británicos decidieron que Nueva Delhi necesitaba verse tan imponente como se sentían ellos gobernando la India. Con 42 metros de altura y un aire de familia evidente con el Arco del Triunfo de París, el monumento fue construido como memorial de guerra en honor a los cerca de 82.000 soldados del ejército británico de la India que murieron en la Primera Guerra Mundial y en la Tercera Guerra Anglo-Afgana. Sus muros llevan grabados miles de nombres, y a sus pies ardía la Amar Jawan Jyoti, la llama del soldado desconocido, hasta que en 2019 su homenaje se trasladó al cercano Memorial Nacional de Guerra, en lo que probablemente fue la mudanza de llama eterna más delicada de la historia reciente de Delhi.

La avenida que conecta el arco con el palacio presidencial se llamó durante décadas Rajpath, "el camino real", un nombre que sonaba a alfombra roja permanente. En septiembre de 2022 fue rebautizada como Kartavya Path, "el camino del deber", en medio de una renovación completa del Central Vista de Delhi: césped nuevo, senderos peatonales, ciclovías y vendedores ambulantes reubicados en puestos fijos, porque hasta el deber nacional necesita, al parecer, buena señalización y baños públicos decentes.
Recorrer Kartavya Path a pie es, sin exagerar demasiado, hacer un repaso exprés de la India institucional, aunque nadie le avisó al calor de Delhi que esto debía sentirse como un paseo relajado. La avenida pasa junto a los edificios del Secretariado (North Block y South Block), bordea el Parlamento indio y termina frente al Rashtrapati Bhavan, la residencia oficial del presidente, otra obra de Lutyens que mezcla columnas clásicas europeas con cúpulas y motivos claramente indios y mogoles, como si el arquitecto no hubiera podido decidirse entre dos estilos y hubiera optado, sabiamente, por ambos. En unos pocos kilómetros uno pasa de rendir homenaje a los caídos en la guerra a fotografiar la casa del jefe de Estado, todo sin perder de vista al vendedor de maní que, de alguna manera, siempre aparece justo quince pasos antes de cada monumento importante.

El lugar tampoco descansa el resto del año: cada 26 de enero, esta misma avenida se convierte en el escenario de la Parada del Día de la República, uno de los eventos cívico-militares más importantes del país, transmitido a toda la nación y observado por delegaciones internacionales que, es de suponer, también terminan buscando dónde sentarse a la sombra. Verlo en video es imponente; imaginarse caminando por ahí un martes cualquiera, esquivando triciclos turísticos y grupos escolares, le baja un poco el tono solemne al asunto, y eso, para cualquier viajero, es parte de la gracia.
Al final, India Gate y Kartavya Path no son solo un arco y una avenida: son la puesta en escena oficial del poder, la memoria y la identidad de la India, además de un excelente lugar para perderse, sudar la camisa y terminar comprando un helado que, honestamente, no necesitabas. Más de un siglo después de que Lutyens trazara los primeros planos, este eje sigue siendo, junto al Qutub Minar y la Tumba de Humayun, una parada obligada de cualquier itinerario por Nueva Delhi, con la ventaja adicional de que, si te cansas de caminar, siempre hay alguien cerca vendiendo algo para sentarte a comer.
Crédito de fotografía: Laura Fernanda Bolaños y el Gobierno de la India.
###




Comments